Se trata del testimonio colectivo de un pueblo, de una época.
Cientos de pies y sólo pies, hechos por muchas manos,
todos son diferentes, en tamaño, ejecución, distribución…
Cada grabado nos habla de alguien, tiene personalidad propia.

 

 

 

PRIMERAS PUBLICACIONES

  • “Petroglifos de Tindaya”.Carreño, Pedro (1979)
  • “Nuevas aportaciones a la prehistoria de Fuerteventura. Los grabados rupestres de la montaña de Tindaya”. Revista de Historia Canaria XXXVII (172)Hernández Pérez, M. S. y Martín Socas, D. (1980)

INFORMES Y ESTUDIOS

  • Informe-resumen visita a Tindaya. Vicente Martínez Encinas (1979)

  • Estudio arqueoastronómico de la sociedad prehispánica de Fuerteventura. M.A.Perera, J.A. Belmonte at all. Instituto de Astrofísica de Canarias. (1995)
  • INFORME COMISIÓN DE ESTUDIO. D. Martin Socas.(1996)

MANIFIESTO

Manifiesto de la comunidad científica contra la destrucción de Tindaya (2011)

Las personas firmantes de este manifiesto (LISTADO), miembros de la comunidad científica, SOLICITAN al Gobierno de Canarias y al Cabildo de Fuerteventura que renuncien definitivamente a ejecutar el Proyecto Monumental en la Montaña de Tindaya inspirado en la idea del escultor Eduardo Chillida.

PONENCIAS

  • Castro Alfín, D. 1984: “Los petroglifos de Tindaya (Fuerteventura). Consideraciones sobre sus paralelos e interpretación”. I Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote (Ed. Puerto del Rosario, 1987 Tomo II: 295-322.)
  • Cortes Vázquez, M. 1984: “Los petroglifos podomorfos de Montaña Tindaya (Fuerteventura): Características formales y significación”. I Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote (Ed. Puerto del Rosario, 1987. Tomo II: 13-63.)
  •  de León Hdez. J. , Perera Betancor M. A. ,  at all. 1984: “Aproximación a la descripción e interpretación a la carta arqueológica de Fuerteventura. Archipiélago de Canarias”. I Jornadas de Historia de Fuerteventura y Lanzarote (Ed. Puerto del Rosario, 1987. Tomo II: 67-221.)
  • Cortes Vázquez, M. 1985: “Los petroglifos de Amtodi (Sahara Occidental)”. XVIII Congreso Nacional de Arqueología. (Ed. Lugar-fecha.)
  • Cortés Vázquez, M.1985 : “Los petroglifos de la isla de Lanzarote: el yacimiento de Zonzamas”. Publicaciones del Excmo. Cabildo Insular de Lanzarote. (Ed. Lugar-1990).
  • Hernández Díaz, Ignacio y Perera Betancor, M. A.¨ Los Grabados Rupestres de la isla de Fuerteventura¨. Cabildo insular de Fuerteventura. Puerto del Rosario, 1991. 
  • Perera Betancor, Mª A. 1994: “La montaña de Tindaya. Valor natural, valor cultural. Análisis legal”. VII Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote (Puerto del Rosario, 1995), I: 497-522.
  • Muñoz Amezcua, J. 1995: “El ‘Templo Solar’ de Montaña Tindaya”. IV Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura (Arrecife, 1995) Tomo II: 283-410.
  •  Perera Betancor, MªA y  Cejudo Betancort,Margarita. 1995¨ Yacimientos y lugares arqueológicos en las unidades geográficas de acogida del Término Municipal de La Oliva. Fuerteventura¨.   IV Jornadas de Estudios sobre Lanzarote y Fuerteventura (Arrecife, 1995)

 

Valores Culturales de la Montaña de Tindaya. Maria Antonia Perera (2017) 

La Montaña de Tindaya alcanza 408 m s. n. m. y se sitúa en alineación norte, junto a la localidad del mismo nombre, en el municipio de La Oliva en la isla de Fuerteventura que forma parte del Archipiélago de Canarias. Las islas se emplazan en el Océano Atlántico, a 100 kilómetros de la costa oriental del continente africano.

Fuerteventura es la más antigua y larga, pero no la más grande, ya que es la segunda en superficie, después de Tenerife. Su rasgo natural más sobresaliente es la aridez, junto con un paisaje bajo, que no llano, ya que cerca del 54 % de su superficie alcanza menos de 200 m de altitud y aproximadamente el 87 % menos de 400 m. Su cota máxima es de 807 m alcanzada en el Pico de Jandía, también conocido como Pico de la Zarza.

Estas características que hemos citado y otras de enumeramos a continuación resultan determinantes para establecer los valores culturales aborígenes de Montaña de Tindaya, ya que la población aborigen considera el conjunto de sus particularidades naturales, algunas de ellas exclusivas, para organizar parte de su mundo mágico-religioso.

La montaña está conformada exclusivamente por traquita atravesada por multitud de diques basálticos. Este material le proporciona una tonalidad clara que destella bajo los rayos del sol. Esta particularidad hace que algunos días desde lejos la montaña se distinga por su luminosidad. Posee una forma piramidal, su altitud resulta significativa, aunque no es la máxima del norte insular y perimetralmente a ella se desarrolla una llanura, particularmente extensa en su sector noroeste, donde alcanza la costa.

Estas características naturales: gea, forma, altitud, color albo que brilla con el sol, exenta y rodeada por una llanura fueron advertidas por la población indígena que la eligió entre las decenas de montañas de la isla para instituir su mundo intangible e inmaterial. Y también por estos distintivos es Paraje Natural de Interés Nacional (Ley 12/87, de 19 de junio. B. O. E. 270 de 11 noviembre 1997), Monumento Natural por la Ley 12/94 de Espacios Naturales de Canarias con las Normas de Conservación aprobadas en marzo 1997 y posee la declaración de Punto de Interés Geológico. Es decir, por las especialidades naturales la montaña se encuentra protegida.

Las Montañas

Antes de abordar el contenido cultural de Tindaya en la que parcialmente se materializan las creencias y el culto a la lluvia de la cultura indígena de Fuerteventura, nos detenemos en las montañas como lugares de culto, ya que en Fuerteventura resultan significativos, atendiendo a lo que recogen los historiadores y a lo que nos muestra la arqueología.

En ellas, la población aborigen practica cultos vertiendo leche de cabra contenida en vasos llamados gánigos según Fray Juan Abreu Galindo (1977: 56 y 57). Marín y Cubas (1993: 378) refiriéndose a la población canaria en general, dice que La Adoración del genio era en riscos y montes altos, y por ellos juraban; tenían una ara ó brasero […].

Este mismo autor (1993: 381) refiriéndose a las gentes paganas dice […] no tenían templo, y en su lugar montones de grandes piedras, y en los altos riscos hacían corrales, que les servían de templo […].

En las culturas en las que la lluvia y en menor medida el agua desempeña un papel extremadamente determinante, al ser un bien escaso es limitante e imprescindible para la supervivencia del grupo, y en torno suyo se crean cosmogonías y se sacralizan las montañas porque materializan las señas de llegada de agua. En las montañas se desarrollan ritos para atraer la lluvia, pidiendo a las personas que ostentan poderes sagrados, que la reproduzcan o la convoquen a través de las antepasadas y seres supremos.

Algunas montañas por su verticalidad se les consideran nexo o unión del Cielo y la Tierra, eje del mundo y espacio santificado porque en las regiones superiores están las fuerzas santas, la morada de los dioses, y por eso en ellas se halla el simbolismo cosmológico del Centro. En muchas culturas, como la canaria ciertas montañas son el Axis Mundi, columnas que sostienen a la bóveda celeste, hábitat divino.

De esta forma se veneran determinadas montañas porque son sagradas al ser la superficie de la tierra más elevada, sustentar y acercarse al cielo y su sacralidad influye en el entorno circundante de la montaña, organizándolo bajo el prisma de la santidad.

La población aborigen de Fuerteventura, así como otras afines graban huellas de pie para santificar el espacio porque es esa montaña, al ser tan particular, la elegida para ello.

El espacio que bordea a Montaña de Tindaya se considera igualmente territorio sagrado cuya sacralidad emana de la propia montaña. A la vez, la santidad de este espacio contamina a las personas que se encuentran en él, por lo que es habitado por las más significativas del mundo religioso y toda persona que frecuente, viva o nazca en territorio sagrado queda influenciada por él. La montaña consagrada protege al territorio y a las personas que habiten o permanezcan en ella durante el culto. La Montaña de Tindaya es Tierra Santa.

Si bien es verdad que en Fuerteventura ciertas montañas poseen connotaciones sagradas, entre todas sobresale Tindaya, por ser única en su naturaleza y en su arqueología. Los yacimientos arqueológicos emplazados en su base poseen claras connotaciones de responder a lugares habitacionales, y en ellos debieron habitar las chamanas Tibiabin y Tamonante, las mujeres que ostentaban mayor poder que las dos jefaturas, la de Guise y Ayose. En las culturas amazigh, entre otras, las mujeres son las responsables del desarrollo de las ceremonias en los que se realizan ofrendas derramando líquidos alimenticios.

 

La Montaña de Tindaya

Los valores culturales de la Montaña de Tindaya son de naturaleza arqueológica, fundamentalmente en su vertiente toponímica, etnográfica y astronómica.

1. Valores arqueológicos:

1.1. Manifestaciones rupestres:  Grabados

En diferentes sectores de la montaña, pero preferentemente en su cima se encuentra la mayor cantidad de figuras podomorfas que se conozca en el mundo con una funcionalidad sagrada.

Todos los motivos se han realizado sobre la traquita, discriminándose las superficies basálticas y principalmente se ha utilizado la técnica de la percusión, que puntualmente se perfila con abrasamiento e incisión. Son representaciones realistas, con o sin dedos, aunque cada vez más afloran en superficie motivos abstractos e incluso uno de ellos en el sector 1 panel 1 que tipológicamente lo podemos catalogar como surrealista, al alcanzar los dedos de una pareja de pies, una longitud mayor que la planta. De todos los paneles que se conocen en la montaña destacan dos, siendo uno el que acabamos de citar en el que están representadas catorce siluetas de pies y el de la cresta, que contiene 46 motivos todos ellos alineados al solsticio de invierno.

La mayoría de las imágenes se representan a nivel de superficie, aunque existen a 1.75 m de altura, en paredes verticales y no en superficie horizontal como sucede con la mayoría de motivos. Se representan en bloques traquíticos fijos o móviles, pero en la actualidad la montaña no conserva sino un soporte exento, ya que todos han sido desplazados del lugar donde fueron descritos por primera vez.

La población de la isla y las afines del norte de África reproducen estos motivos para sacralizar el espacio, consagrándolo durante su elaboración. El carácter sagrado del espacio en el que se encuentran afecta a diversas funciones que se desarrollan en él, como por ejemplo someterse a prácticas de sanación, a actos de impartición de justicia, tomar acuerdos o sellar alianzas. Todas estas prácticas pudieron desarrollarse en diferentes lugares de la montaña al ser toda ella espacio sagrado.

El diagrama de orientación de los pies grabados muestra que esta no es aleatoria, al alinearse el 80% de los grabados a acimutes situados entre 225o y 270o. Durante el estudio arqueoastronómico tuvimos en cuenta que era posible que la alta proporción de orientación al oeste fuera debido a una causa topográfica, ya que en este arco, entre 240o y 265o, se sitúa la isla de Gran Canaria, cuyo Pico de las Nieves es visible desde la Montaña de Tindaya, así como Tenerife, de la que puede observar el Teide, situado a 262o. No obstante, a este hecho puede sumarse el que igualmente en este intervalo se produce la puesta de sol en el solsticio de invierno, los lunasticios mayor y menor, la puesta de la luna llena siguiente al solsticio de verano, la luna nueva siguiente al solsticio de invierno, las puestas de sol de los meses de otoño e invierno, situadas entre los equinoccios, cuando el sol se pone puntualmente por el oeste, a 270o y el solsticio hienal. El 15% de los demás grabados se alinean hacia un arco situado entre los 225o y 235o localizados en el horizonte marino y donde solo en la época aborigen se pondría la estrella Fomaljaut, la más brillante de la constelación y que pudo e m p l e a r s e como marcador dentro del ciclo ganadero, en paralelo a lo que sucede en el norte de África.

El 20% de los otros motivos se reparte hacia el norte, sur y este, siendo esta última la siguiente orientación en porcentaje, pudiendo asociarse con el orto de la luna llena que sigue al equinoccio de otoño, cuando comienzan las lluvias en Fuerteventura. Excepto un panel con dos siluetas contrapuestas alineadas al norte y al sur respectivamente, destacamos el que los demás motivos con diferente orientación se grabaron agrupados orientándose a varias posiciones lo que pudiera tener una respuesta astronómica: Se alinean al norte por la estrella polar o la osa menor, y al sur por la posición del sol de mediodía o la cruz del sur.

En la población tuareg el solsticio de invierno marca el comienzo de las Noches Blancas en su ciclo económico.

Por lo expresado, el carácter sagrado de Tindaya se asocia a la lluvia, al sol y a la luna y al culto a las personas antepasadas, siendo la alineación predominante el comienzo del periodo de lluvia en la isla.

1.2. Cazoletas

Se trata de excavaciones artificiales, que en ocasiones aprovechan oquedades naturales para conformarse. Se localizan en cotas medias y bajas de la montaña. Suelen representarse aisladas o formando conjuntos y poseen una función cultual. Destacamos las de Majada de los Negrines y las de su entorno.

1.3. Suelo fértil

En diferentes sectores de la cima y de la base de la montaña se registra suelo arqueológico, aflorando en su superficie multitud de piezas arqueológicas, como fragmentos cerámicos, óseos humano y animal, piezas pertenecientes a la industria lítica, caparazones de conchas marinas, espinas de pescado, niveles de cenizas, etc. de esta Montaña se conocen varias vasijas de cerámica, dos fragmentos de ídolos de barro, piezas dentarias humanas, piezas de calcedonia trabajadas, etc. Destacamos el alto nivel de fertilidad del suelo de la cima y de la Majada de los Negrines y en menor medida de los enclaves de Los Corraletes y los localizados en la base norte y este de la Montaña.

En cotas altas y hasta las últimas décadas del pasado siglo, algunos grabados permanecían totalmente ocultos por niveles arqueológicos que conforme se suceden los atentados van quedando al descubierto.

1.4. Piedras hincadas

El las partes altas de la montaña alrededor de algunos paneles con grabados podomorfos se han dispuesto piedras hincadas, parcialmente desaparecidas o modificadas en la actualidad.

Las piedras hincadas constituyen una tipología de yacimiento arqueológico, pero también se define con este nombre un modelo constructivo, en él se emplean piedras de forma ovoide que se disponen en vertical apoyándose en cuñas de piedras.

1.5. Amontonamientos de piedras.

En cotas medias y siguiendo la dirección oeste-este por el perfil suroeste de la montaña se documentan al menos doce estructuras arquitectónicas compuestas por amontonamientos artificiales de piedras. Se construyen a partir de disponer hileras de dicho material, y todas ellas presentan idéntica posición, técnica constructiva y morfología, asociada en algunos casos, a materiales arqueológicos en superficie. Las distintas unidades responden a una base elipsoidal o circular, cuyo eje mayor se fija entre 6 y 8 m. Se advierte cierta homogeneidad, primando la adaptación a la orografía de la ladera, por lo que pensamos que las particularidades de cada una no responden a un cambio de la función o de su tipología constructiva. Para adecuarse a las irregularidades del suelo, que en todos los supuestos es en pendiente, se recurre con frecuencia a una solución constructiva que conlleva la disposición de filas de piedras en la cota más baja, para nivelar la edificación, y una vez conseguida, se instalan piedras erguidas, con una dirección circular o elipsoidal, a modo de anillos concéntricos en los que una primera hilera uniformiza la cota. Las piedras elegidas para la construcción son las del lugar, previa selección del tamaño y en menor medida, de la forma ovoide. Las piedras de mayor tamaño se instalan en el exterior de la edificación, exceptuando aquellas empleadas en la nivelación de la plataforma o base, mientras que las asentadas en el interior son de menor envergadura, y algunas de ellas han sido colocadas en vertical para cuyo calzado se emplearon cuñas pétreas.

Los sondeos arqueológicos practicados en tres puntos de la cima muestran resultados preliminares interesantes. En estas acumulaciones de piedras se hizo fuego según se desprende de los niveles de cenizas y carbones que aparecen junto a piezas de industria lítica, cerámica y piezas óseas de ovicaprinos muy fragmentadas. Fundamentalmente son esquirlas de los huesos longitudinales más largos, además de costillas y escápulas, mientras escasean las vértebras y los huesos cortos, apenas hay partes de cráneos y mandíbulas y están ausentes los pertenecientes a la cintura pélvica. Las piezas más representadas son las de mayor volumen cárnico: extremidades y costillas.

El porcentaje de ovicápridos adultos en la cima de la montaña se equipara al registro en enclaves domésticos, los ejemplares jóvenes son mucho más abundantes, mientras que no existen los neonatos.

1.6. Los Corraletes

En la base de la montaña se localizan niveles arqueológicos de significativa potencia, así como un abundante registro de piezas arqueológicas en superficie. En la actualidad esta zona fértil evidencia un pasado agrícola asociado a gavias, corrales y a hábitats posteriores a la conquista. La documentación etnoarqueológica refiere la existencia de corraletes, construcciones similares a la que se localiza en el yacimiento Majada de los Negrines y considerado un “tagoror” por Sebastián Jiménez Sánchez. Se trataría de una estructura arquitectónica de base elipsoidal, formada por dos hileras de piedras en colocación vertical que delimitan su contorno. La abundante documentación de material arqueológico y las dimensiones del área fértil, nos indican su importancia.

1.7. Majada de los Negrines

En la falda de la montaña se sitúa este yacimiento Majada de los Negrines, espacial y culturalmente relacionado con esta elevación y con tres fuentes de agua, de las cinco que se contabilizan en sus faldas. La Fuente de los Negrines se localiza en las proximidades de las unidades habitacionales de Majada de los Negrines. El Comisario de Arqueología Sebastián Jiménez Sánchez visita en 1944 este yacimiento y describe las unidades arquitectónicas emergentes en aquel entonces, entre las que menciona además del núcleo de seis viviendas, dos “tagoror”.

1.8. Base norte

En la base norte de la montaña, en las proximidades de las fuentes citadas se registra un área con importante cantidad de material cerámico en superficie, que en su mayoría, al menos los fragmentos cerámicos, son de importación y de los que denominamos populares o tradicionales. No obstante, aunque con escasa proporción se contabilizan fragmentos adscritos a la cultura aborigen y se evidencian cimientos de construcciones arquitectónicas de muy difícil definición dado su grado de mantenimiento y su inserción en suelo agrario. En este enclave, durante los trabajos arqueológicos desarrollados en 1999 se documentó una pequeña cuenta cilíndrica fabricada en soporte malacológico.

1.9. Base este

Se trata de un área con materiales arqueológicos en superficie situada en este sector de la montaña, en uno de los lomos erosionados y en cuyas proximidades se sitúa un soco pastoril de planta rectangular con paredes de piedra seca, con un entorno provisto de fragmentos cerámicos en superficie, así como algunas piezas de malacofauna y de talla lítica, todo en escasa representación y perteneciente a la población aborigen.

1.10. Entorno de la Montaña de Tindaya

El entorno de Montaña de Tindaya contiene un conjunto de yacimientos arqueológicos que se relacionan cultural, espacial y funcionalmente con la montaña. Entre ellos destacamos:

En alineación oeste-suroeste del comienzo del Llano de Esquinso se conservan dos acumulaciones de piedras con carácter de estructura tumular, con escaso material arqueológico en superficie. El uso militar las ha deteriorado, convirtiéndolas en pequeñas defensas o parapetos destinados a maniobras militares. En la segunda, situada a escasos metros al noreste de la primera se conserva una piedra con grabados geométricos rectilíneos y otra con muestras de haber sido lasqueada, a través del golpeo, así como un canto rodado de gran tamaño, con evidencias de haberse manipulado como yunque.

– Círculo de piedras hincadas de Llano de Esquinso

En la base noroccidental de la montaña, en el inicio del Llano de Esquinso y en las proximidades del enclave anterior existe una construcción arquitectónica conformada con piedras hincadas de doble hilera y de desarrollo elipsoidal con diámetros de 12.65 por 14.80 m. Las piedras que la componen son de similar envergadura, excepto cuatro situadas en el segmento noroeste que sobresalen por su mayor dimensión y por estar provistas de asiento de una piedra plana colocada en su base, permitiendo a cuatro personas sentarse. En el interior de la construcción y en el área sureste, la más cercana a la montaña, existe un sector tangencial al círculo que posee una superficie empedrada. En su parte exterior está presente material arqueológico y una mancha de cenizas visible. Los cálculos astronómicos que hemos efectuados en esta construcción patentizan que desde ella se observa la salida de la luna en una posición más al sur, el lunasticio mayor sur, concretamente por la zona de la montaña donde se ubica el panel 1 sector 2, que es el que hemos comentado por ser el de mayores dimensiones y en el que se grabaron cuarenta y seis siluetas de pies orientadas en su totalidad al solsticio de invierno, siendo además la cima que enlaza las dos cumbres más altas de Tindaya. Por ello es posible interpretar la construcción como punto sacralizado de referencia con respecto a la montaña.

El lunasticio mayor solo tiene lugar una vez cada 18.6 años, presentando por ello dificultades para observarlo y más aún para establecer su ciclo, debido al largo periodo de tiempo que transcurre hasta que acontece de nuevo este fenómeno. Estos dos sucesos pudieron ser observados desde esta estructura y desde la Cueva de los Ídolos como veremos más adelante. Por ello pensamos que la sociedad aborigen debió organizarse en una casta o clase sacerdotal consolidada, dedicada a observar el cielo y con la capacidad de advertir eventos tan dilatados en sus periodos como los lunasticios. Este conocimiento lo debieron portar desde su lugar o lugares de origen o de procedencia de la tribu que habita en Fuerteventura.

– Círculo de piedras hincadas tipo herradura. Llano de Esquinso

Entre la construcción anterior y Cueva de Esquinse o del Bailadero de las Brujas existe una estructura arquitectónica de b a s e elipsoidal con acceso alineado al oeste. L a entrada se construyó con dos hileras de piedras hincadas prolongadas en paralelo, de 76 y 64 m de largo respectivamente. El lado más extenso presenta un acabado curvo en su extremo, conformando entre ambas líneas de piedras una especie de corredor o pasillo de 31. 70 m de ancho.

Esta construcción nos recuerda a la descrita y dibujada por Ramón Fernández Castañeyra (Página 2 del Manuscrito Investigaciones de Antigüedades históricas. 1877) situada […] En el sitio denominado “Pedro Aponso” se ven las ruinas medio inundadas por la arena, del tagoror (diseño no 3) y de bóvedas de piedra […]. También existía otro ejemplar similar en Llanos del Morrito, en el entorno del Barranco de la Torre, que ha sido recientemente arrasado.

– Cueva de Esquinse o del Bailadero de las Brujas

Esta significativa oquedad se localiza en el Llano de Esquinso. Por su ubicación en esta extensa planicie y por su formación geológica resulta de difícil localización, ya que no es posible señalarla con algún accidente orográfico que sirva de referencia, permaneciendo mimetizada en el paisaje y encontrándose solo cuando se llega a ella, porque su entrada se formaliza a través de una abertura en la superficie terrestre. Se configura como una cavidad natural con dos ramales en su interior, que dadas sus dimensiones y orografía se pueden recorrer sin mucha dificultad. En el exterior se encuentran fundamentalmente fragmentos cerámicos, piezas de talla lítica y evidencias de lo que pudieron ser pequeños amontonamientos de piedras. De ellos, Juan Muñoz Amezcua (Comunicación personal), recoge información etnoarqueológica referida a que en el acceso a esta cavidad la población aborigen quemaba las piezas de cerámica, que con posterioridad se subían a la cresta de Tindaya.

2. Valores etnoarqueológicos:

– La Montaña de las Brujas

Cuando se instaura una nueva religión en una comunidad cultural se fundamenta en lo que ya existe de sagrado en esa cultura que le antecede. Con ello se intenta conseguir certificado de autenticidad de lo que se impone por lo que ya existía. La consideración de Montaña de Tindaya como montaña de brujas, particularidad extensible al pueblo, puede indicarnos la trasformación de aspectos mágico-religiosos en contenidos mágicos de brujas, una vez finalizada la conquista franconormanda de la isla. Debió ser así y que Montaña de Tindaya era un espacio religioso relevante en la cultura maxie, que se redujo y cambió con estas connotaciones.

La montaña ha sido tradicionalmente considerada por la población como peculiar y contexto en el que acaecen sucesos inexplicables y extraordinarios que se han mantenido en la tradición oral. Como costumbre la población de Tindaya no siente inclinación por subir a su cima, específicamente rehúsa hacerlo. Esta negación recogida de la información oral y vivida personalmente se refleja en la literatura etnográfica por Domingo Báez (Cuentos de brujas de Fuerteventura. 1983: 35, 66, 73 y 101), quien además recoge […] La prohibición de subir a la cima de la montaña de Tindaya por habitar allí divinidades; idea que ha pervivido cinco siglos gracias a la vigencia del cuento. Si un camello sube a Tindaya no anden dudando: lo subieron las brujas; los hombres ni pueden ni deben subir allá […]

Oralmente se recoge que a la Montaña de Tindaya acudían y ocasionalmente siguen visitándola las brujas a celebrar sus encuentros.También hemos recogido de la oralidad la siguiente costumbre: Si en Tindaya se casaba un trasto de mujer los de Vallebrón y La Matilla se subían al pico de la Muda y la escandalera de caracoles toda la noche daba miedo, y si se casaba en Vallebrón, subían a Tindaya a tocárselo. Eso era costumbre y tiene como escenario la Montaña de Tindaya y las brujas como sujetos.

Algunas personas de este pueblo y de su entorno exponen haber experimentado vivencias de brujas en la montaña y en el ambiente afectado por sus características. En varios trabajos nos hemos referido a que esta montaña, denominada la blanca participa, junto con la montaña de La Muda en la leyenda que da origen a multitud de hornitos volcánicos que posee la montaña La Quemada, en un ambiente en que las montañas caminan y hablan. Montaña de Tindaya es frecuentada por brujas que intervienen en diversos actos que perciben y viven las personas que transitan la zona. Se recoge que algunos hombres y mujeres que marchaban por la base de Tindaya se encontraban de improvisto sin sus ropas, después de escuchar risas y carcajadas de mujeres. Otras veces, las personas influidas por los efectos de las brujas de la montaña caminaban o montaban en burras toda la noche, encontrándose sorprendentemente en el mismo punto de salida cuando amanecía. En ocasiones relatan que viajaron experimentando trayectos intercontinentales para visitar a sus novios, novias, esposos y esposas. Otras veces los hombres del pueblo detallan que se les han aparecido mujeres bellas vestidas con escasas en ropas, que les ofrecen placeres sexuales.

– La Cueva del Fraile

Este nombre lo recibe una de las cavidades naturales situada en las proximidades de la cima, en el sector noroeste. Se trata de una oquedad con una pared artificial en el acceso, con un largo y ancho que no supera los 2 m. La etnoarqueología refiere que en ella vivía un fraile que siempre caminaba solo, vestido con un hábito marrón, con capucha que nunca se retiraba de la cabeza, y que transitaba sobre la superficie de la tierra, ya que sus pies se separaban varios centímetros de ella. Un día de imprevisto desapareció para siempre.

La población de Tindaya da nombre a algunas de las cavidades naturales originadas por la erosión que se sitúan en la misma zona que la Cueva del Fraile, como la del Fresco y la de las Palomas en la Majada Chica, ambas en la ladera noroeste de la Montaña.

– La Vereda de la Virgen

Se trata de un itinerario de subida y bajada a la Montaña de Tindaya, cursando el trayecto más cómodo y corto. Arranca desde la base sur, para llegar a la cumbre ligeramente ladeando la cara suroeste.

– El Bailadero de los Pastores

Bailadero de las Brujas da nombre a la cavidad natural situada en el Llano de Esquinso, tal y como acabamos de exponer, y que Próspero Casola denomina Cueva de Esquinse. La documentación oral recogida se refiere a la costumbre de hombres y mujeres del pueblo de Tindaya de acudir a la cueva a practicar juegos de bailes determinadas noches del año, derivando su nombre de este acontecimiento.

En el interior de la cavidad que se prolonga en dirección oeste existía una superficie plana, nivelada y polvorienta denominada el Bailadero de los Pastores donde, según la información oral que hemos recogido las chicas y los chicos de Tindaya para aprender a bailar, aunque preferentemente era un lugar frecuentado por los jóvenes para cumplimentar este aprendizaje. Francisco Mosegue, pastor informante ya fallecido, recordaba que fue a la cueva con esa finalidad. Próspero Casola (Lobo Cabrera, M. y Bruquetas de Castro, F. 2014: 352-355) en su visita a la cueva, denomina a este lugar plaza, refiriéndose a su homogeneidad y las dimensiones que presentaba en ese entonces. La información recogida sobre la cueva que alude a la práctica de bailes, sugiere una interpretación a partir del planteamiento de que los juegos, danzas, etc. tuvieron un origen religioso por lo que en otro tiempo el juego se enmarcara dentro de prácticas cultuales (Eliade, M. 1980: 35). De esta cavidad hemos recogido información etnográfica: […] En la cueva del Bailadero de las Brujas está el Bailadero de los Pastores y fuera hay hornos de lapas. Hay enterramientos en la cueva, en el ramal del naciente.

Cuando chicos era donde aprendíamos a bailar. Le decíamos el Bailadero de los Pastores. Aquello fue habitado por los guanches, después se encerraba el ganado […] También había una pesebrera de los burros, bajando a mano izquierda. Tenía unos escalones por allí pá bajo pa ́ bajar la gente y íbamos al Bailadero para aprender a bailar. Es un llano abajo le decíamos el Bailadero, al Bailadero de abajo. Queda poquito porque se ha ido derribando. Antes, en la edad mía era grande. Mariano el de Juan Peña, Juana la de Juan Reyes, Martina, Candelaria […] le dábamos agua a las cabras y allí íbamos a bailar. En el ramal del naciente, dentro de la cueva había un llano que […] mi padre me decía que se llamaba el Bailadero porque allí iban los pastores todos a bailar. Es dentro de la cueva, la que va al poniente, que es la del tamaño más corto. Al entrar, lo que está a la izquierda. Allí había mucha loza, había también piedras labradas como cuchillos […]. En lo que respecta al tiempo religioso se entiende que no es uniforme, ni este es permanente e indefinido al existir lapsos para desempeñar, por ejemplo, tareas profanas sin significación sagrada. De un tiempo a otro se pasa a través del rito, que como acto religioso hace coetáneo un suceso del pasado, actualizando un tiempo antiguo que es mítico y que constituye el comienzo del todo. De este modo, el tiempo sagrado se repite y actualiza una y otra vez sin agotarse (Idem: 63). El tiempo de cada fiesta o juego periódico coincide con la época sagrada que se rememora, recuperándose a través del rito, fiesta, baile o juego.

– El Corral del Caballo y la Cueva de Tahaca o de las Damas

Se compone de una estructura arquitectónica con apariencia de función ganadera situada cerca del acantilado en el Llano de Esquinso, que se le conoce como el Corral del Caballo. Muestra planta circular y está fabricada con piedras de pequeño y mediano tamaño. En el interior se halla un corral de ordeño y en todo el perímetro de la construcción se sitúan pequeñas acumulaciones de piedras, algunas de las cuales han sido utilizadas como refugio en prácticas militares del Tercio don Juan de Austria. En las inmediaciones se documentan escasos fragmentos de piezas cerámicas y de malacofauna. Desde ella destaca el dominio visual, al abarcar un paisaje rodeado de montañas, cuyo centro lo domina Tindaya. A ambos lados, de norte a sur, se sitúan las elevaciones Montaña Blanca, La Arena, La Oliva, Tababaire, La Muda, El Aceitunal, Facay, La Fortaleza, Montaña de Tao, del Campo y las montañas de la costa de Las Salinas.

La tradición etnoarqueológica apalabrada informa acerca de las personas que frecuentaban esta construcción. Alude a que en este corral guardaba el caballo Ginés de Cabrera, quien raptó a su esposa en el altar cuando participaba en una ceremonia religiosa para contraer matrimonio con otro hombre. La novia había sido su prometida. Durante el noviazgo Ginés de Cabrera emigró, comprometiéndose su cortejada a esperarle para casarse con él, promesa a la que renunció por la tardanza del regreso. La pareja vivió con sus siete hijos en la Cueva de las Damas, situada en el acantilado cercano a donde se ubica este corral.

Este relato está muy extendido por la zona de Tindaya, refiriéndose a los autores como personajes históricos. […] Tenían siete hijos. El murió cogiendo pardelas. Se llamaba Ginés de Cabrera. Tenía un caballo […].

La Cueva de Tahaca o las Damas es una oquedad natural que hoy permanece suspendida en el acantilado de la margen izquierda de la desembocadura del Barranco de Esquinso, cuando es visitada por Próspero Casola junto al señor de la isla. (Lobo Cabrera, M. y Bruquetas de Castro, F. 2014: 352-355): […] el señor don Gonçalo de Saavedra, señor della y yo y otros hombres pláticos y naturales de aquí y venido con nosotros y algunos maestros y officiales de cantería […] y digo que la Cueva nombrada del señor San Diego en Quiz que antiguamente llamaban de Tahaca que está de propia naturaleza situada en un peñasco tajado que cae a la mar a la parte del norte y su entrada a la misma mar, esta cueva defendiese de la profundidad que tiene a la mar y atento que es della a la superficie de la tierra que es un llano grandísimo y está de manera su puerta encubierta que de ninguna parte puede ser entra- da con arcabuces ni mosquetes […] para concluir, después de una extensa descripción que en ella caben […] 700 ánimas[…].

En la actualidad para visitarla es necesario bajar con material de escalada, al haberse desprendido la vereda que posibilitaba su acceso. Según se recoge en el estudio topográfico realizado por Encinas-Galimany y Garcés, la población de la zona les informó que antes esta cueva tenía una fácil entrada y que debido a los desprendimientos de la pared del acantilado de la costa noroeste, el paso solo se puede realizar descolgándose desde lo alto de la pared del acantilado, tal y como se ha reseñado.

En este trabajo topográfico se describe como un […] boquete abierto cara al mar […] Dos conducciones se presentan partiendo desde la sala central, una por nivel del piso inicial de la cueva y el otro siguiendo en la dirección S. O. de piso ligeramente ascendente en el que hay gran cantidad de piedras acumuladas, las dos ramas llegan a juntarse tras un recorrido de unos cincuenta metros. Esta comunicación se debe a un ensanchamiento de la conducción S. O.; en el tramo final de su recorrido.

Otras galerías, con dirección predominante este-oeste, se comunican con la salida superior de este conducto (según se puede observar desde la entrada). Las galerías superiores, esto es, las que parten del ramal de la izquierda, presentan un piso arenoso que hace más cómodo el recorrido.

La sección transversal muestra la forma de tres arcos de circunferencia unidos en triángulo, forma típica de las conducciones de lava […].

Estos autores recogen (Ídem: 20) que […] También se relatan unos sucesos confusos y sin cohesión, por lo que optamos por no mencionarlos.[…].

3. Otros yacimientos arqueológicos vinculados a la Montaña de Tindaya:

-Tisajoyre rupestre

Tisajoyre en un asentamiento aborigen, del que aquí solo tratamos el componente grabatorio del mismo, al ser el elemento que nos interesa por la relación arqueoastronómica de sus manifestaciones rupestres. En el asentamiento existe una estación de grabados rupestres de tipología podomorfa situada en dos lugares de la trama organizativa del hábitat. Un sector de la estación se localiza en el lado noreste del poblado, cerca de las estructuras habitacionales de piedra seca que cuentan con un abundante registro arqueológico, aunque con escasa potencia al carecer de suelo de tierra, primando el de coladas volcánicas. En 1991 durante una prospección nocturna localizamos diversos paneles de grabados en la zona noroeste del hábitat.

Una de las estaciones posee dos paneles de piedra lávica tipo pahoe-hoe, muy próximos al distanciarse solo escasos centímetros por una grieta natural. En el soporte situado al poniente se han grabado cuatro siluetas de pies representadas sin dedos, y trazos de otras dos unidades de perfil trapezoidal. En el otro panel se realizó una pareja de plantas de pies con dedos.

Las seis figuras se orientan al oeste, entre los acimutes 291º a 305º, en cuyo espacio se sucede la puesta de sol en el solsticio de verano, parcialmente la puesta de la luna llena siguiente al solsticio de invierno, situada entre las paradas norte mayor y menor. Otro hecho a acentuar es que la línea de visión perpendicular a la anterior pasa por la cúspide de la Montaña de Tindaya, observable desde el punto donde se encuentran estos grabados de Tisajoyre.

Esta estación de podomorfos manifiesta correspondencia solsticial y una estrecha relación con los grabados de Tindaya, el sol, y probablemente también con la luna.

– La Cueva de los Ídolos

En este apartado solo tratamos el aspecto emparentado con Montaña de Tindaya de la Cueva de los Ídolos.

Desde el acceso septentrional a la cavidad se observa la Montaña de Tindaya sobresaliendo por la base sur de la montaña de La Oliva. Solo desde esta entrada es posible ver este efecto. En el interior de Cueva de los Ídolos -Denominada antes de las intervenciones arqueológicas desarrolladas Cueva de Pedro- se localizó el conjunto de seis ídolos y dos piezas fabricadas en arenisca compacta. Una de ellas, de perfil rectangular, a modo de placa, exhibe un conjunto de incisiones rectas y oblicuas que se entrecruzan. La otra pieza es de cuerpo irregular, tiene una perforación circular en la parte central que a su vez coincide con el área central de una figura de estrella de ocho puntas, trazada con incisiones.

– Barranco de los Encantados o de los Enamorados

En el entorno más alejado de la montaña se halla un conjunto de yacimientos que si bien no los hemos estudiado arqueoastronómicamente, a escala espacial y cultural, en cambio, sí presentan relación con la montaña, al tener esta una fuerte presencia en el paisaje.

En la margen derecha del curso medio del Barranco de Esquinso se halla el yacimiento Roseta de Esquinso. Después de la conquista normanda debió de ser una aldea importante junto con Taca o Tahaca atendiendo a Próspero Casola (Idem: 352), pues un camino comunica El Cotillo con Roseta de Esquinso.

El yacimiento se estructura en cuatro áreas y a partir de tres construcciones de clara dedicación ganadera, con planta de tendencia elipsoidal adosadas. A partir de la última unidad se sitúan otras edificaciones, aunque de menor envergadura. En este grupo y en un área exterior a las unidades menores existe un suelo arqueológico relevante, evidencia que ha sido saqueado. En él se presenta cuantioso registro arqueológico del que sobresale una piedra basáltica con la superficie ahuecada y pulida, tratándose de un molino naviforme. El material arqueológico continúa esparcido ladera abajo, en dirección a una colina calcárea próxima al Barranco de Esquinso. Este enclave posee variadas estructuras arquitectónicas que se conservan en diferentes grados.

Cerca de la desembocadura del Barranco de los Encantados o de los Enamorados, Tomás de la Cruz, único ganadero que vivía en el Barranco de Esquinso, encontró una vasija. La pieza se hallaba en posición invertida y semienterrada, que cuando la extrajo retiró su contenido de ceniza apelmazada que esparció por el barranco. Este lugar nos recuerda a los depósitos -o escondrijos- que se documentan en diferentes áreas de la isla, como en el Malpaís de Mascona, La Pared de Jandía, la Montaña el Cardón, Barranco del Coón, o la Cañada del Rayón, en el jable de Jandía y que pudieran corresponder con yacimientos que se han estudiado en las Cañadas del Teide, en Tenerife considerados como depósitos rituales o como escondrijos.

– Círculo de piedras hincadas, Paso Viejo

Al sur del Llano de Esquinso, próximo a la costa, existen seis estructuras arquitectónicas de disposición circular distribuidas muy contiguas entre sí. Tres han sido construidas con dos hiladas de piedra seca y las demás con una sola fila.

Desde la construcción circular de mayor tamaño se observa cómo se produce el Orto Solar del Solsticio de Invierno, por la cima de la Montaña de la Muda, en donde concurren enterramientos en solapones acondicionados y se ubica asimismo la Iglesia de los Majos o de los Canarios y la Sacristía de los Majos o de los Canarios a las que hacemos referencia en este trabajo.

– El Corral de la Asamblea o de los Asientos

Con uno u otro nombre se conoce una construcción arquitectónica de considerables dimensiones, situada al este del municipio de La Oliva, entre esta localidad y Vallebrón. Se construyó con dos hileras de piedras hincadas y una sola hilada, con planta elíptica de 75,5 por 65 m de diámetro y con un grosor medio de 0,87m, alineada en dirección noroeste-sureste. En la actualidad está fraccionada en dos por el trazado de la carretera que atravesándola comunica las localidades de La Caldereta y Vallebrón.

El Corral de laAsamblea o de losAsientos se estaciona en un sector en donde se produce un cambio de vertiente, de manera que, desde la construcción se divisa el noreste de la costa insular, por lo que si llegamos a la construcción desde la localidad de Vallebrón es el primer lugar en donde se observa el mar.

El contexto arqueológico del Corral de la Asamblea lo determinan los yacimientos de montaña conformados por construcciones de uso ganadero, por el conjunto de estructuras de tipología tumular Rincón del Valle y diversas estaciones de grabados rupestres rectilíneos y de tipo juego con un componente etnográfico. Algo más alejado, en dirección este se sitúan los e n c l a v e s arqueológicos vinculados al Barranco de Tinojay y un pequeño “almogaren” situado en la cima de Montaña Escanfraga. Desde el Corral de la Asamblea es visible el círculo de piedras hincadas de Tinojay, con quien está alineado.

Desde el Corral de la Asamblea se proyecta un amplio campo visual del horizonte marino que cubre un arco desde 24o hasta 16o aproximadamente. En este espacio y sobre el mar se produce la salida de Orión, que la población de mayor edad de la isla conoce por

El Arado, las Pléyades conocidas por Las Cabrillas y Spica, conocida por La Gañanera. La salida del sol en el solsticio de verano tiene lugar en la zona norte, entre la línea de contacto del horizonte marino con el terrestre, visible desde el Corral de la Asamblea o de los Asientos. Este hecho resulta importante porque lo podemos relacionar con el siguiente texto de Pedro Gómez Escudero (1993: 439) […] i dicen que llamaban a los Majos que eran los spiritus de sus antepasados que andaban por los mares […], i dicen que los veían en forma de nuvecitas a las orillas de el mar, los dias maiores del año, quando hacían grandes fiestas […], i veínanlos a la madrugada el dia de el maior apartamen- to del sol en el signo de Cáncer […]. Las referidas nubecillas que se formaban en una perspectiva marina, posiblemente se sucedieran en la vertiente de levante, en donde el efecto alcanza mayores posibilidades de plasmarse a la salida del sol el día del solsticio de verano. Y esta visión podría llevarse a cabo desde el Corral de la Asamblea o de los Asientos. Su denominación adquiere con- notaciones comunitarias, por lo que pudo responder a un acto importante eligiendo para ello un área en la que se producía este efecto y construyendo, para dar acogida al acto esta edificación peculiar y por ahora única desde la que son visibles otros efectos celestes como las Pléyades, Híades, Orión y la Vía Láctea, además de la salida del sol en el solsticio de verano en un punto de contacto del cielo con la tierra. Desde el Corral de la Asamblea, la puesta del sol en el solsticio de verano se produce sobre la Montaña de La Oliva, además está alineada con los círculos de piedras hincadas del Llano de Esquinso, de El Paso y con el de Tinojay.

– Círculo de Tinojay

A un kilómetro de la costa este, al norte de la desembocadura del barranco de igual denominación se sitúa un círculo de piedras hincadas, de planta de tendencia elipsoidal de 5 m de diámetro, achatada con el semieje menor en dirección noroeste-sureste. Resulta probable que en origen responda a una construcción de base elipsoidal de 19m por 5m, a la que se le ha adosado otras unidades arquitecturales en el extremo de su pared norte, con abertura al sureste. En su interior se conserva una piedra exenta, de cuerpo cuadrangular de 5 m de lado con un grabado tipo juego. La entrada al recinto presenta una orientación A = O 36,5º N. El contexto astronómico lo forma la declinación magnética de la estructura, de N 10º O, recogida en 1994, con un horizonte oriental totalmente abierto al mar. La orientación general del acceso o entrada y de la especie de ábside es A = E 37 +/- 4 N – [~ PM (+)]- la orientación de la parte añadida, a modo de capilla, es al orto de Ori (Orto helíaco indicador del solsticio de verano) en el año 500 d. n. e.

La construcción de Tinojay también se alinea con el círculo de piedras hincadas de Llano de Esquinso, con el de El Paso y con el Corral de la Asamblea o de los Asientos.

Maria Antonia Perera (2017)